El dolor es una sensación tan común entre nosotros como la sed, el hambre o el miedo, por citar algunas.

A lo largo de la historia de la humanidad se han encontrado hallazgos sobre la curación de este síntoma, y diversas personas han intentado estudiarlo y explicarlo llegando a conclusiones en base a su reflexión y experimentación.

Hay sospecha de que, en la prehistoria, algunas pinturas rupestres se representaban para alejar el dolor buscando protección en la naturaleza. Además, se han encontrado semillas de plantas analgésicas en enterramientos prehistóricos. Entonces se pensaba que el dolor estaba en el cuerpo, causado por humores malignos, demonios o espíritus que entraban en el mismo, para lo cual se realizaban diversos rituales como parte del tratamiento.

En la civilización egipcia se creía que el dolor residía en el corazón y que, tras la muerte de una persona, se destruía ese órgano y por tanto se extinguía.

En la cultura oriental el dolor se explicaba como alteración de las energías internas o de los fluidos que circulaban por el cuerpo. En concreto, en la cultura china se pensaba que era desequilibrio entre el ring y el yang. En la India planteaba por primera vez la importancia del componente psicológico del dolor.

En la civilización griega se comenzó a estudiar la anatomía y algunos autores postulaban la existencia de nervios. Filósofos y médicos como Alcmeón de Crotona (siglo VI-V a.C.) o Galeno (129-216 d.C.) apuntaban a que el dolor residía en el cerebro. Aun así se pensó durante siglos que el dolor se producía por un desajuste entre los 4 humores vitales (sangre, flema, bilis amarilla y bilis negra).

En la civilización romana se mantuvo, en general, la sabiduría e interpretación de los griegos. Marco Tulio Cicerón (106-43 a.C) escribió, al final de su vida, un breve tratado sobre el dolor donde cuestiona su naturaleza y habla del dolor físico y el dolor emocional, así como consejos para afrontarlo.

En la edad media se mantuvo el conocimiento clásico con algunos avances como los proporcionados por el médico persa Avicena (980-1037 d.C.) que describe una serie de tipos de dolor e inflamación.

El primer gran cambio de paradigma lo comenzó, en el siglo XVII, el filósofo René Descartes, quien propone que el centro de integración del dolor se produce en el cerebro. Describió la vía del dolor formada por «hilos conductores» que conectaban todas las partes del cuerpo con el cerebro. Por tanto, asociaba el dolor al daño corporal defendiendo el dualismo cantidad de daño-magnitud del dolor.

En 1894 Max Von Frey plantea un modelo de explicación del dolor llamado Modelo lineal simple, donde la cantidad del dolor experimentado es proporcional a la cantidad de estímulo sensorial que provoca el daño.

Entre los siglos XIX-XX se hicieron avances en la comprensión del cuerpo humano y, sobre todo, del sistema nervioso que fundaron las bases para el conocimiento de lo que hoy sabemos sobre el dolor. Entre los grandes neurocientíficos no nos podemos olvidar de Santiago Ramón y Cajal (1852-1934) por su descubrimiento sobre la estructura del sistema nervioso.

En los años ’50 del siglo pasado Henry Knowles Beecher (médico anestesiólogo americano), investigó la respuesta al placebo y, además, gracias a sus estudios sobre el impacto del dolor en soldados de la segunda guerra mundial, encontró que había diferencia en la percepción del dolor entre ellos relacionado con la interpretación de la situación, el significado y las expectativas. Por lo que concluyó que la interacción de factores psicológicos o simplemente relacionados con el contexto repercuten en la experiencia del dolor.

Por la misma época John Bonica (médico anestesiólogo americano), con sus estudios sobre el dolor y su famoso tratado «The Management of Pain» contribuyó a un nuevo cambio de paradigma en la comprensión del dolor. Consideró que el dolor es un trastorno complejo, con entidad propia, no solamente un síntoma como se consideraba hasta el momento. Propone que debe ser tratado por un equipo especializado.

Libro John Bonica

En 1953 nace la algología como ciencia para el estudio del dolor y la Asociación Internacional para el Estudio del Dolor (IASP por sus siglas en inglés) cuya primera presidencia corresponde a Bonica. Dicha asociación reúne anualmente a los mayores expertos mundiales en el estudio y tratamiento del dolor.

Logo de la IASP

En 1965 Ronald Melzack (psicólogo canadiense 1929-2019) y Patrick D. Wall (neurocientífico británico 1925-2001) publicaron «Pain Mechanism: A new theory». En ésta y posteriores investigaciones fueron pioneros en el estudio del dolor crónico, explicando la experiencia del dolor como modelo multidimensional.

Todos los estudios pasados y presentes han ido modificando nuestro entendimiento del dolor y la mejor manera de tratarlo. A la par también se ha ido definiendo el dolor para poder comprender la dimensión de esta sensación.

Actualmente la RAE describe el dolor como:

  1. m. Sensación molesta y aflictiva de una parte del cuerpo por causa interior o exterior.
  2. m. Sentimiento de pena y congoja.

En 2020, la IASP (Asociación internacional para el estudio del dolor) modificó la última definición del dolor en base a la investigación actual. Se define como:

«Una experiencia sensorial y emocional desagradable asociada o similar a la asociada con daño tisular real o potencial»

Esto significa, entre otras cosas:

  • Que el dolor es una experiencia personal influída por factores biológicos, psicológicos y sociales.
  • Las personas aprenden el concepto de dolor en base a la experiencia a lo largo de su vida y sus interacciones con el entorno.
  • El dolor no puede ser entendido simplemente como la actividad de neuronas sensoriales (nocicepción).
  • Que es importante saber que el dolor puede estar provocado por un daño en el cuerpo (daño tisular) o sin existir daño (daño potencial), por una mala interpretación del sistema nervioso.
  • Aunque el dolor cumple una función adaptativa al entorno, puede provocar efectos adversos y desadaptativos que influyan sobre la funcionalidad y el bienestar.
  • Y por último, implica que cuando una persona manifiesta sentir dolor debe ser respetado.

PARA SABER MÁS: