La fascitis plantar es un dolor muy frecuente en la población. Es la causa más común de dolor en la planta del pie (se estima por ejemplo que en EEUU un 10% de la población la llega a sufrir). Esta patología consiste en la inflamación de una banda de tejido que conecta el hueso calcáneo con los dedos del pie.

Es importante un buen diagnóstico inicial y excluir otras patologías, ya que muchas veces en la consulta de fisioterapia se ven pacientes que vienen siendo tratados durante mucho tiempo por fascitis plantar cuando en realidad tienen otra lesión. Otras causas frecuentes de dolor en la planta del pie pueden ser por ejemplo:

  • Irritación de la grasa talar
  • Irritación de una rama nerviosa
  • Espolón calcáneo
  • Tendinopatía del músculo tibial posterior
  • Debilidad muscular de la musculatura que sostiene el arco del pie
  • Fractura de calcáneo o de un metatarso.

Existen factores de riesgo que influyen en la aparición de la fascitis plantar:

  • Edad entre 40-60 años
  • Más frecuente en mujeres
  • Sobrepeso
  • Exceso de carga
  • Flexión dorsal de tobillo limitada

El tratamiento en general debería ser lo más activo posible por parte del paciente, con un reposo relativo dependiendo del dolor y modulando la carga de forma progresiva en caso de una persona deportista. Por norma general no se aconseja un reposo total.

La fisioterapia en la fascitis plantar debería consistir en la movilización de tejidos blandos en el pie y en músculos de la pierna como el sóleo y gemelo. La movilización articular de pie y tobillo para recuperar por ejemplo la flexión dorsal en caso de estar limitada. Los diferentes tipos de vendajes son de gran utilidad para eliminar el dolor al caminar. Los estiramientos y el trabajo muscular son también importantes. A niveles de grandes cargas (personas que pasan mucho tiempo de pie por el trabajo o que practican mucho deporte) es interesante el trabajo muscular excéntrico de la musculatura de la planta del pie. Además, el fisioterapeuta se encargará de controlar la carga de trabajo en consulta e ir variando los ejercicios que se aconsejan trabajar en el domicilio para una mejora más rápida.

Otras opciones pueden ser la derivación a un podólogo para valorar poner unas plantillas que disminuyan el exceso de tensión en la fascia, o incluso derivar a un médico especialista en lesiones de este tipo para un tratamiento invasivo, aunque se aconseja tratamiento de fisioterapia como primera intervención.

* Artículo escrito por Miguel Carús Arcas para la web www.tusaluddesdecasa.com, donde también pasa consulta vía on-line.